lunes, 12 de febrero de 2007

Prince

Sabrán ya que no suelo aburrirlos con cosas que pasan fuera de mi cabecita.
Esta va a ser una primera excepción.

Es que Prince tocó en el entretiempo del SuperBowl. Obviamente no sé ni qué deporte se juega en el SuperBowl, pero pude ver el entreacto que dio el genio púrpura en solamente 12 minutos. Y me dejó satisfecho y awsome-brado como si hubiese sido un show de una hora y media en el cual hubiese estado en primera fila (notese cierta inseguridad en la cojugación verbal, inclusive).

De entrada me llamó la atención el bruto escenario con forma del simbolito principésco que alguna vez fue su nombre. Imponente. Después, como todo genio que está más allá del bien o del mal, salió el moreno bajito con un pañuelo en la cabeza al mejor estilo "Doña Marta", y tocando pedacitos de canciones por todos lados.
Una turba de repente invadió el césped (¿era césped?) y costaba creer que al terminar el mini show, se pudiese organizar ahí de nuevo un partido de "algo". Especialmente después de entrar setenta músicos uniformados y portando instrumentos de vientos desde ambas cabeceras.

El Genio de Minneapolis (¡siempre quise decirle así!) se zarpó con un cover de Proud Mary (acompañado con una pseudo Tina Turner joven) y más tarde le dio homenaje a Jimi Hendrix con otro cover. ¿Te das cuenta de lo increíble que es que un tipo con la trayectoria y los hits en su haber como los tiene Prince haga covers en un evento como ese? Eso se llama grandeza. Y eso que no llega al metro setenta.

Al final cedió con un fragmento de Purple Rain, en un Miami lluvioso. Se sacó el pañuelo luciendo un peinado aún más feo. Bellísimo.
También fanfarroneó con la guitarra con forma de escenario y en el solo, en un acto anti-vanidosidad increíble, se levantó (atenti a esto) una sábana desde abajo hacia arriba, sostenida únicamente desde abajo y por un viento artificial venido de vaya uno a saber dónde, que dejaba ver al genio solamente a su través, como una sombra chinesca moviéndose, mientras la guitarra obedecía impotente.
Genial, simplemente genial, como sólo los genios saben hacerlo.

1 comentario:

Fodor Lobson dijo...

Lo mismo pasa en el recital de fin de milenio de Prince cuando tocan American Woman junto con Lenny Kravitz. Prince le pone toda la onda y en cambio Lenny, se hace el divino y ni lo mira al enano.