domingo, 19 de octubre de 2014

Edades

Cuando tenés 22 años, mirás alrededor y la mayoría de la gente es "grande". Al lado tuyo, mucha gente son "viejos" Casi todos. Los músicos, los actores, el chofer de colectivo, el almacenero, el dentista, los que caminan a tu lado por la calle. Y es lógico. Sos un pendejo.

Cuando tenés 44, vas por la calle y seguís teniendo esa sensación. Algo no tiene sentido. Si vos tenés 44, ¿cuántos años tiene ese tipo? ¿114? Es decir... ves mucha gente (¡mucha!) que se nota a la legua que son más grandes que vos. Si, claro, vos dirás "no solamente vos creciste", pero la proporción debería achicarse. Debería haber menos gente más grande que vos a tu alrededor, porque, sencillamente, algunos se murieron y nacieron otros tantos.

Sin embargo, vas al almacén, vas a una reunión de padres, vas por la calle, vas al médico y todos siguien siendo más grandes que vos.

Será que sos Benjamin Button?

sábado, 11 de octubre de 2014

La Manada de Boludos

La gente entra en cualquier moda. Hace caso a todo lo que le hacen creer que tiene que comprar.
Primero, teléfonos celulares grandes como ladrillos, ¡comodísimos!
Después, el avance: teléfonos celulares chiquitos. Y después casi tan chiquitos que no se puede ni apretar las teclas.
Más tarde viene un boludo de barbita y te hace creer que hay que hacer el celular cada vez más grande. Y no porque convenga sino porque no le sale meter tantas boludeces en un aparatito tan chico y COMODO como el que tenías
Lo mismo con los auriculares. Alguien logró meter en un auricular chiquito y enrollable la suficiente calidad para que escuches genial sin tener que llevarte los auriculares de un DJ en la mochila. Durante 20 años se usaron, y un buen día un tarado genial dice "vendámosles mierda de calidad pero en envases grandes y llamativos" y ahí andan todos con auriculares pedorros y enormes, aislados del sonido que los rodea, cargando peso ridículo y siendo atropellados (thanks god) por un tren al no escuchar el bocinazo.

Pero lo más triste es la ignorancia.

La tecnología a veces SI dio un avance a las tareas diarias. Como por ejemplo, la electricidad estática, que puede, dicen, adherir el polvo a un objeto cargado estáticamente. Entonces, santo remedio, apliquemos esto a un plumero y viva la pepa.
El Magic Duster es un plumero hecho con fibras que por medio de este fenómeno (¡qué fenómeno!) se queda con toda tu tierra. Y funciona.
Pero claro, la gente no estudió física. Se rateó. Y solo mira tinelli y master chef por TV.
El plumero, no es Mágico, ¡gil! la electricidad estática no es como decir "tiene ojos celestes". NO! Tenés que cargar al plumero con electricidad estática para que funcione.
Te lo voy a poner más fácil: ¿viste que al celular lo estás cargando cada 4 horas porque de tan grande al pedo y tantas pelotudeces que hacés con él con semejante pantalla se le gasta la batería enseguida? Bueno, hacé de cuenta que el plumero es un celular. Y cuando digo "cargalo" no me refiero a que le digas "plumero tonto, plumero tonto, lero lero lero" eh!
Pero ojo que cuando lo cargás, no solo el plumero puede excitarse. Mirá este video que te lo explica, papá.



lunes, 6 de octubre de 2014

jueves, 18 de septiembre de 2014

5 Minutos Antes de Morir

Con tanto grupo de facebook, página oficial, página no-oficial y demás, me olvidé de postear acá un hecho tan importante como la salida de mi cuarta novela.


La cuarta novela ya está ahí afuera. Formato digital (pdf) y GRATUITA para todo aquel que la quiera leer.



Haciendo click en este link la pueden bajar en pocos instantes.

(si lo prefieren en formato epub, pueden bajarla de acá)



"5 Minutos antes de morir", una novela corta, casi un relámpago, es la historia de alguien que en la primera página se encuentra frente al hecho de enfrentar su propia muerte en solamente 5 minutos.

La tremenda sucesión de pensamientos que le produce esa situación, que lo hace debatirse entre la resignación, la rebeldía, la lucha, la esperanza, el inevitable balance de su vida y el racconto de los hechos que lo llevaron al borde de la muerte. La vida como en en cine, aunque no siempre es como la imaginábamos.



Una novela que nos hace pensar en algunas cosas propias, que nos obliga a pensar qué es lo importante en nuestras vidas, y que a veces aparecen solamente cuando las papas queman.



5 Minutos antes de Morir. De lectura ágil y vertiginosa. Para todo aquel que quiera disfrutarla, regalarla, compartirla




miércoles, 10 de septiembre de 2014

Bastardeando con Tecnología

La tecnología puede ayudar, realzar, mejorar. Pero también puede bastardear.

En los viejos tiempos, poca gente andaba (como yo) con una pocket minolta en el bolsillo, lista para sacar fotos. Estaba esa promoción de "revelá un rollo y llevate otro gratis" y siempre tenía fotos para sacar.

Con el advenimiento de la máquina de fotos digital, ganamos mucho en saber si la foto sale bien antes de revelarla y poder sacarla de nuevo o cuantas veces querramos. También se abrió la posibilidad de hacer time lapses o stop moving usando la máquina digital para sacar 500 fotos que con filmes serían imposibles técnicamente (imaginate cambiando el rollo en medio de un time lapse).
No hace falta que me extienda más en las ventajas de la foto digital.
Eso trajo la popularización de la fotografía.
Cualquier boludo (como yo) se compra una SLR y se hace el artista. Y lo peor mejor es que le sale bien. HYPSF.

Aparecieron los primeros teléfonos con máquina de fotos digitales. Y todo se empezó a ir al carajo. Claro, cualquier cosa que sea lo suficientemente chica, hoy la meten en un teléfono: brújula, GPS, linterna.  Si algún día cabe en un teléfono un tenedor, también lo van a meter. O si no, te agrandan el teléfono como Apple con el I-phone 6, y te convencen que de más grande es mejor.

Los teléfonos arrancaron con resoluciones malísimas. Lo bueno era que servían para cosas "útiles". En una reunión sacas una foto de una pizarra complicada de reproducir, sacás una foto a algo en el super y que tu mujer te diga por sms si esas son las putas toallitas que necesita o si las de alas más anchas le caben mejor.

Claro que los teléfonos se agrandaron dando lugar a mejores cámaras. Ya expliqué que no son mejores por tener mejor resolución, pero igualmente son mejores porque el lente y sensor que albergaban es mejor sin dudas.

Y tooooodo el mundo en cuestión de un par de años, pasaron a tener smartphone (menos yo, claro). Ya ni hablemos de lo terrible que es que la gente saque fotos de sus hijos en smartphone obteniendo fotos pedorras sino que cuando alguien (como yo) publica fotos de un recital o de un viaje a un lugar fantástico, la gente mira las fotos en su pantallita de 4 pulgadas y las pasa con un dedo como si fuesen una revista condorito. Es decir: la foto pasó a ser un mero entretenimiento y no se aprecia un carajo.

Hacé la prueba de ver una foto en tu teléfono y después en la pantalla de la computadora. Es como la diferencia entre San Lorenzo y Almirante Brown.

Pero no se vayan que hay más! Ahora se viene el reloj inteligente. Voy a saltear la parte en la que ofendo a todo el mundo diciendo que el teléfono y el reloj son inteligentes porque los dueños no lo son porque me quedo sin amigos. Voy a ir directo a la parte en la que te muestro una vez más el futuro y una conversación en la que uno le dice "viste las fotos que saqué en el desfile de carrozas en el carnaval de Río?" y el otro dice "siiii, buenísimas! te hice like!" y las vio en el reloj. O sea... ¡en el reloj! vio las fotos en un tamaño más chico que una diapositiva! Viste cuando te casás y te dan las miniaturas de las fotos para que elijas? Viste que no se ve nada y te ensartás muchas veces con una tía que justo cerró los ojos o puso cara de tujes? Bueno, así va a ser tu vida dentro de dos años.

Es de terror. Creo que así como con la popularización de photoshop, picassa y similares yo inauguré(?) una corriente de "no tocar las fotos digitales" voy a inaugurar una nueva: "no publicar las fotos en lugares que permitan verse en relojes y teléfonos". ¿Querés ver mis fotos? Vení a mi casa o a una exposición.

La tecnología hizo que con internet coger sea un trámite, que sacar fotos sea una mierda, que comunicarse sea vía teclado, que hablar de verdad no exista, que porno sea gratis y para menores de edad. Todo eso y más.

Pero nunca te olvides que cada uno elige. Si tenés un smartphone porque hoy en día "todos tienen", entonces planteate donde quedó ese que de chico decía "lo que hace el mono hacen los monitos" cargando a sus amigos chupamedias del líder del grado.

Blah. Todo esto es culpa mía por trabajar en Hi-tech. Si hubiese sido abogado hoy estaríamos hablando de otra cosa. Y seguramente estaría pasando mucho menos por alimentos.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Los Insultos

Una vez, hace bastante, en una película, creo, una madre le explicaba a su hijo que cuando alguien insulta, en realidad se está insultando a sí mismo. Y que lo que busca, al no poder evitar insultar, es que lo insultes vos a él, y así lograr que vos también te ensucies.

En su momento lo entendí. Pero al tiempo me olvidé(?) y no entendí por qué insultar te ensucia. Más allá de la obvia metáfora educativa blah blah que está mal decirle al otro conchudo etc etc. Me refiero a que en su momento me pareció realmente un mensaje correcto, casi científico, y al tiempo me pareció una boludez a lo Ghandi.

Hoy volví a entenderlo y por eso vengo a escribirlo. Para no olvidarmelo más. Porque es importante.

Fiel a mi costumbre, voy a ejemplificar con otra cosa.

¿Viste en las películas cuando alguien se pone tan nervioso que tira a la mierda todo lo que hay sobre su escritorio? ¿Quién te pensás que tiene que ordenar ese kilombo después? O cuando revoleás algo por el aire. Lo mismo. Sos vos mismo el que te generás el kilombo, porque no podés contenerte y TENES que tirar todo a la mierda. Después... bueno, después, cuando te calmes, vas a juntar coraje y arreglar el bardo que hiciste.

Insultar es así también. El kilombo te lo generás vos mismo. Insultás a alguien cuando no podés controlarte, cuando la ira te sale por las orejas y la presión hace que estalles. La diferencia en este caso es que del otro lado está parada una persona y no una mesa. Y esa persona no va a dejar tan fácilmente que vengas a hacer orden así nomás, pases un escobillón y aquí no ha pasado nada. Esa persona tiene sentimientos, memoria. Y probablemente no se recupere nunca. Ese insulto dejó una herida abierta que en el mejor de los casos se convertirá en una dolorosa cicatriz que al pasar los dedos por encima, todavía duela a pesar del paso de los años.

La persona que insulta, al no poder contener su furia (esto, en el mejor de los casos, digamos, si es que se trata de un pico de bronca, porque si es una opinión verdadera que tiene de la otra persona y realmente piensa que el otro es un psicópata y un enfermo, estamos hablando de otra cosa, mucho más irremediable) se desahoga, putea, ofende, lastima, y no se puede dar cuenta en ese momento, de lo que realmente está haciendo. Está quemando un puente. En ese momento siente que odia tanto a esa otra persona que no le importa decirle la más tremenda de las ofensas verbales posibles ("ojalá te mueras de un cáncer lento y doloroso, vos y toda tu familia" podría ser un buen ejemplo, pero con "psicópata y enfermo" también nos arreglamos) porque está convencido que no le va a querer hablar nunca más en la vida.

El problema es que la espuma baja, el gas y la efervescencia se disipan y cuando vuelve la calma al cerebro, el que insulta se encuentra con un escritorio vacío, y todas las cosas en el piso: 456 clips, la agujereadora, unas carpetas con un trabajo para entregar manchado con el café de la taza, que, rota, descansa unos centímetros más allá, sobre el manojo de lapiceras que volaron del portalápices, que fue a dar contra la pantalla LCD de la computadora, rota, que deja ver por fin, qué carajo hay adentro de esas modernas pantallas chatas.
El kilombo es supremo. Y el orgullo (¡por si faltaba algo!) no deja que la persona quiera ordenar nada Quiere sentir que no se arrepiente de nada y dice "¡no pienso ordenar una mierda!"

Claro que en el ejemplo del escritorio, su jefe o su mamá lo van a cagar a pedos y masticando ese orgullo va a ordenar todo. Pero... ¿qué hacemos con el enfermo y psicópata? Mientras la furia baja en el insultante, porque liberó su cabeza de termo en ebullición, el insultado libera amarras de esa persona y aumenta su enojo, su dolor, y hasta su tristeza. Porque algo se rompió y ve con pasividad y decepción, que la reparación es imposible. Al menos en ese momento, lo ve de esa manera.

Entonces el que insultó tiene ese enorme trabajo de reconstrucción. Esa es la razón por la que esa mamá le explicaba a ese chico que se insulta a sí mismo. Se perjudica a sí mismo.
Y el insultado tiene dos caminos: responder con un insulto o no.
Insultar (que es lo que busca el insultador, como decía la mamá en la película, arrastrarlo)  y tener luego él también kilombo para reconstruir, bueno... ya sabemos a lo que se expone porque lo venimos escribiendo desde el principio del post. La segunda opción, la de retraerse dentro de su caparazón como una tortuga y llorar un poco, es un poco dolorosa y también es un laburito. Es lamentarse por el puente quemado y por lo que ya nunca más va a volver a ser lo que era. Pero al cabo del laburito de aceptación de lo ocurrido esa persona saldrá adelante a buscar nuevos amigos. Y lo mejor: no tendrá nada de qué arrepentirse.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Prince

Escuché en el auto dos discos al hilo de Prince. "For You" y "O-I->".
Presté involuntariamente atención a muchas cosas que se escuchan cuando uno escucha a Prince. No es que me puse a escuchar como te voy a sugerir que hagas vos, sino que la música sola me iba llevando de las narices.
Prince es un Genio. Empecemos por el final.
Y escribo esto porque me parece que para vos debería de dejar de ser una frase hecha. Hay que poner manos a la obra. Y nunca mejor usada la palabra obra.
Prince, a diferencia de muchísimos (¿todos?) los artistas, que suelen tener una idea por acá y otra por allá y las desparraman inteligente y cuidadosamente por el disco que editan, este negrito de Minneapolis tiene ideas para regalar. Se le caen a borbotones en cada canción.
Y fijate que en mi ejemplo se notó en dos discos que están separados casi 15 años. No fue una época en particular como pudo tener... no sé... Alanis Morrisette que la pegó una vez y nunca más.
Agarrás cualquier tema. Cualquiera. Y empezás a escuchar TODO. Tratá (si es que podés resistirte) de no mover la patita y nada más. Prince no es uno más que hace música para bailar como...no se... Bronsky Beat.
En cada tema el tipo te trira un corito, un pianito, un bajo que aparece de repente por 10 segundos y nunca más o un tono de voz deformado a propósito, todas cositas como quien no quiere la cosa que otro artista hubiese usado desenfrenadamente para hacer el hit del verano. Y el tipo te lo tira ahí como cuando El Diego agarra una pelotita de golf y te hace jueguito sin miedo a que se le caiga y hacer un papelón. Porque los genios son así.
Escuchate el tema The Max, por ejemplo, que tiene varios pasajes de rap, que a mí personalmente nunca me atrapó. Y escuchá lo que pasa en ese tema! Es como una exposición de música! "pasen señoras y señores, todos los instrumentos todos luciéndose para el deleite de sus oídos! pasen y escuchen! tenemos ruidiutos, riffs, estribillos, coritos extravagantes, voces comunes, voces distorsionadas, todo lo que alguna vez se pudieron imaginar para armar una carrera musical, todo eso en un solo tema! y todo a la vez, uno encima del otro, pasen y vean!" Y lejos de repetirse, en el mismo disco escuchás la monumental "My name is Prince" y descubrís una grandeza musical que es casi insoportable. Escuchás esos solos, esas partes instrumentales tiradas por ahí como medias sucias y decís "la puta que te parió!"
Unos tanto y otros tan poco.
Sin embargo, en una actitud misionera escribo esto porque a mí, personalmente, no me alcanza que vos digas como frase hecha "sí, prince es un genio" porque lo escuchaste por ahí.
No. No alcanza. Es como la revolución francesa: todos tienen que estudiarla bien porque es un pilar en la historia. Prince es eso. Es un pilar.
Y el muy turro no deja subir sus temas a Youtube. Casi no hay musica de él online así que si no tenés, te las tenés que arreglar.
Y yo te ofrezco, pedime lo que quieras si querés salvar tu alma, porque yo me dedico a la misión. Yo te prometo que me pongo las pilas y te voy a ayudar para que tus oidos digan "ah! pero che! esto es otra cosa!". Nos sentamos, ponemos atención y nos deleitamos.
Prince, es un genio.