jueves, 26 de mayo de 2016

13 años de Blog

El 8 de mayo más o menos, se cumplieron 13 años desde mi primer post en mi primer blog.
Mucho ha cambiado el mundo desde entonces. Allá por 2003 no existía Facebook, Youtube, Smartphones, Instagram, Adultos jugando jueguitos en los teléfonos...
Si señores, el mundo se ha estado viniendo abajo desde entonces.
Allá lejos y hace tiempo la gente cuando tenía un tiempo libre, un minutito, trataba de ser creativo, de escribir algo, sin decorados, sin efectos, sin animaciones, y ponerlo ahí arriba de la mesa(?) expuesto publicamente para que sea leído por quien pasase por el barrio.

Hoy las cosas son diferentes. El deporte nacional es repostear cosas que otro al que no conocemos hizo. O dar o no dar like como un premio que vaya uno a saber en qué momento establecieron que es parámetro de calidad.

Y la gente que exprimía su cabecita para escribir algo cómico, o algo trágico, o dos renglones de poesía, o poner una foto sacada especialmente para el blog... esa gente se ha recluido nuevamente. Hubo algo así como una primavera nerd en la que mucha gente copada salió del armario y entró a un mundo virtual que prometía con ser una especie de paraíso.

Pero como todo en este mundo: se corrompió y fue copado el ciberespacio por las masas y mayorías frívolas y pasivas. Aquellos que poco tienen para decir y mucho para criticar, adular, juzgar, conspirar. Todos verbos feos que poco tienen que ver con la creatividad.

Uno trató y trata de mantenerse al margen, con lo difícil que es. Yo me salí, entré, volví a salir y volví a entrar a ese mundo choto tratando de mantener mis propios principios y sin abandonar jamás mi mundo creativo. Nunca abandoné los blogs. Desde Alrepedo hasta Isreal, pasando por Veronputo o Stereoblog. Desde Tapper hasta Tappervideos desviando por Grossitos, todos siguen vivos. A su ritmo y cuando amerita. Porque los otros medios tienen esa naturaleza efímera y caducante. El blog siempre está ahí. Es tu pared de verdad. Intima pero pública. Sin contaminaciones.

Y siempre estará ahí.

Brindo por uno de los inventos geniales que dio Internet.


domingo, 1 de mayo de 2016

M'ijo el Ingeniero

De repente me di cuenta, mirando fotos viejas, de que se cumplieron 20 años del día en que me recibí de Ingeniero Electrónico.
Mirar para atrás el pasado como si fuese un lindo paisaje es algo que me gusta hacer. Y todo lo recuerdo con una sonrisa. Especialmente el período de 7 largos años de la UTN.
Empezó un Abril de 1989, cuando era un pibito de 19 años y ya trabajaba jornada de tiempo completo en lo mío, la electrónica. La ORT me había abierto las puertas de un puesto bien piola en X-28, la famosa empresa de alarmas. Y por la noche, de 19 a quién sabe qué hora, que podía ser las 23 tranquilamente, estudiar.
Los días eran largos y sin muchos recreos. Y los pocos huecos (esos 30 minutos en el colectivo 2 de Almagro a Villa Luro, los almuerzos en el laburo, los domingos escuchando a San Lorenzo, los 45 minutos a la mañana que le robaba al sueño desde las 6 a las 6:45) estaban dedicados a estudiar, hacer ejercicios de matemáticas, o repasar las leyes de Maxwell (uno que de verdad era Smart).
La carrera en la UTN era larga (6 años lectivos) y el promedio de los que terminaban era de 10 años. Porque la UTN era la facultad de "los que laburan de día". A mí me tardó 7 años. Siete años de ir construyendo esa fortaleza que, como me dijo mi primo Ernesto el día que me recibí: este diploma es tu libertad de poder elegir el trabajo que te guste y no el que te toque. Y así fue.
Recuerdo esos 7 años yirando por todas las sedes que tenía la UTN: Formosa, Pompeya, Medrano, Monroe para los finales, Acoyte... Colectivos raros que solo tomás para ir a esos lugares como el 15 o el 46.
Cada uno de los 42 finales era una verdadera meta. Era un logro que se festejaba. Mi viejo, que era el que me estimulaba desde un principio, siempre ponía una sidra el el freezer los días que tenía finales, y si aprobaba, brindábamos como si fuese un título de San Lorenzo, o de la Facultad misma. Porque aprendí que cada final era una prueba más que me daba a mí mismo, de que nada me iba a vencer. Ni siquiera tener que cursar los sabados a la tarde en Pompeya!
Hay anécdotas que no se borran más como aquel final de Medidas II con Suarez que me hizo vivir un capítulo de los Simpsons en persona, o ese de Medidas I con el mismo Suarez que me dijo que en muchísimos años un alumno no le había terminado la cursada en Noviembre y rendido el final bien de primera en Diciembre. Las tremendas clases de Feldman que parecían ciencia ficción. O los chistes que nunca dejé de hacer, como en la secundaria, charlatán que mantenía despierta a la tropa nocturna. O el final de Física 1b, con el cassette de Razor's Edge de AC/DC y llegar a mi casa para encontrarme que mi viejo se había ido para siempre y no me iba a poder esperar más con una sidra para festejar. Había que seguir solo y lo hice. Y le dediqué cada final en el recuerdo.
Viendo como cada vez ibamos quedando menos en las aulas, o como se iban en el recreo algunos que no volvían, y yo sarmientándomela toda, no faltando nunca y quedándome hasta el final. Me gustaba. La electrónica tiene esa sensación de poder, de entenderlo todo, de saberte dueño de las herramientas que te permiten calcularlo todo, de leer boludeces por ahí y saber si es cierto o verso.
Algo que nadie sabe: cuando daba bien un final, iba camino a la parada del colectivo y siempre, pero siempre, me mandaba una corrida y hacía el festejo de gol del Diego, pegaba el salto y elevaba el puño en el aire. Siempre con esa cosa cinematográfica yo. Pero bueno, no hay filmaciones. Los mortales todavía no teníamos celulares .
Para mí el título de Ingeniero es una de mis muchas chapas que muestro orgulloso. No por lo que implica a la sociedad, no de canchero, no porque de algún tipo de prestigio en el que no creo, sino porque sé lo que me esforcé para lograrlo, porque sé lo que cuesta llegar, que no es fácil hacerlo como yo lo hice, y porque sé que mucho de lo que hago hoy en día, fue gracias a esa Libertad que supimos conseguir, ese día de febrero de 1996.




martes, 19 de abril de 2016

Confusión Ska

Por un lado...

Y por el otro, el símbolito(?) dle SKA siempre me hizo alusiones mentales a....
(no me digan que cuando ven el tipito ese no ven una svástica)


miércoles, 13 de abril de 2016

¡Cuidado que se viene La Tecnología!

Hace tiempo, el meteorólogo era una de las profesiones que más mentiras generaba. Inclusive más que los vendedores de seguros, mirá lo que te digo, ¡más que los vendedores de seguros!
Los tipos decían 70% de probabilidades de lluvia, y salía un solazo peronista que rajaba la tierra y andabas con el paraguas todo el día dando vueltas como un boludo.
Y claro, estaban los días que te decían parcialmente nublado con probabilidades de sol radiante y te cagabas mojando.
Hoy eso cambió. La tecnología, cuando no, te avisa con 3 días de anticipación, si va a llover, de qué hora a qué hora, o si va a soplar viento y de qué altura van a ser las olas en cada playa de Punta Mogotes por separado. Es más... el otro día en el horóscopo me decía "josi, cerrá la ventana antes de salir porque se viene una tormenta de arena en tu casa". Y así fue.
Es decir: el meteorólogo hoy es un tipo que sin necesidad de aprender a poner el oído en las vías del tren como los indios, y con solo leer las indicaciones de dos o tres aparatos a los que puede acceder con una aplicación desde el baño de su casa (siempre que el wifi le de buena señal en el trono) te canta la posta con lujo de detalles.
De ser un mentiroso patológico pasó a ser el dueño de la verdad absoluta, al mejor estilo wikipedia(?)

Entonces me puse a pensar cuales son las profesiones que, tecnología mediante, cambiaron radicalmente.
Por ejemplo, antes un doctor te abría la zapán y empezaba a revolver. Encontraba o no encontraba algo, ese ya era otro cantar, y después te cosía como un matambre. Hoy te meten una fibra óptica por el orto, te disuelven las piedras del riñón con un láser en dos minutos y te vas caminando a tu casa, si es que te pusieron pomadita en el orto, porque lo de la fibra óptica arde (¡me contaron, eh!)

Otros que la transpiraban eran los que te instalaban todo en la computadora. Cada uno compraba placas de cualquier tipo y a gatas si había internet por modem y encontrar los drivers era tarea de gente con paciencia de una araña. Hoy, si no te anda la impresora festejás porque tirás la computadora y te comprás una nueva!

Hace muchos años las empresas de calzado e indumentaria hacían esfuerzos y miles de pruebas para fabricar prendas que durasen hasta que te quedasen chicas, resistentes, con colores que no decaían. Ahora, podés cambiar el lavarropas por un tacho de basura, porque la ropa que va a lavar sale en condiciones tan inhumanas que ni para donarla a Mau Mau está.

Como verán, la tecnología, hecha por quienes nos hemos preparado para cambiarles la vida, avanza en todos los frentes. Lo que yo pensaba recién es si te pusiste a pensar qué va a pasar con vos cuando la ola hi-tech llegue a tu trabajo y lo modifique radicalmente. ¿Ya te estás buscando un hobbie para cuando tengas tanto tiempo libre?
Vamos eh! A no dormirse que los electrones no perdonan. Ni siquiera a los agentes de seguros. Para ellos estamos preparando un dispositivo muy simpático que descarga 220V en las zonas más sensibles del cuerpo. ¡Va a ser muy divertido!


miércoles, 6 de abril de 2016

Un Clásico

Cuando alguien habla de un clásico, en general se refiere a algo que tiene cierta antigüedad.
No solamente un River-Boca es un clásico sino también una pizza con anchoas o un desayuno de domingo con Clarin y facturas.
Cuando nos referimos a Música Clásica, faltanגo un cachito el respeto, también se podría decir que es música vieja. Beethoven, Bach, Mozart. Chiquicientos años atrás compusieron obras que hoy siguen vigentes. Un clásico.
Y cuando uno va a los conciertos de música clásica, habitualmente ve a gente mayor (no voy a decir viejos para no herir susceptibilidades).
El tema es que se produce un efecto raro.
Recuerdo haber ido a un concierto de música clásica en el Auditorio Sapir de Kfar Saba hace cosa de 18 años. Si el promedio de edad era 79,9999 y no 80, era por mi culpa.
De ese día hasta hoy, como he dicho, pasaron 18 años y esa gente hoy en día, ya no van a conciertos. Algunos no van a ningún lado, if you know what I mean.
Ayer he vuelto al Auditorio Sapir a ver un concierto de música clásica. Y una vez más el promedio de edad era de 79,9999999999 (subió un poco porque yo también cumplí años, che). Eso quiere decir que los que ayer tenían 80 pirulos, hace 18 años tenían 62, y todavía no iban a conciertos de música clásica.
En resumidas cuentas, por si te mareaste: la gente empieza a ir a ver música clásica a los 80 años, cuando se convierten en un clásico ellos mismos.
A vos, ¿cuanto te falta?
Y la pregunta del millón es entonces, ¿qué carajo voy a hacer YO cuando cumpla 80?



lunes, 14 de marzo de 2016

@78: Luz Cámara, Acción!

@79: El famoso panelcito simil guillotina de las películas en las que dicen, luz camara acción, lo entendí hoy.
El TAK! que hace el cartelito ese, ayuda a alinear dos cámaras diferentes.

En los programas de computación podés visualmente identificar el TAK! y ponerlos uno encima del otro, y así los videos estarán sincronizados.
Luego usarás solo un audio, claro está, y alternativamente elegirás qué cámara se muestra en cada momento dado.

(lo que no me queda claro y dejamos para otra vez, es para qué mierda lo hacían antes, si no tenían programas de computación :P, aunque estoy seguro de que era para el mismo noble objetivo)


martes, 1 de marzo de 2016

Hacete Millonario con ARP

Esta sección arrancó hace muchos años en ARP y si todavía ninguno de ustedes se hizo millonario (la prueba es que siguen leytendo este blog!) es de puro haraganes, como decía Tangalanga.

Viajando en avión se me ocurrió una patente genial.
Seguramente ya viajaste en autos que cuando no te ponés el cinturón de seguridad, empieza a sonar un piiip piiipp molesto para recordarte que te podés morir(?)

En el avión, lugar en el que las aerolíneas han sabido ganar o ahorrarse millones con ideas tan sencillas como eliminar las aceitunas de las cenas, me llamó la atención que todavía las azafatas anden mirando uno por uno los 400 (!) pasajeros a la altura de la pelvis para fijarse si tienen el cinturón aborchado o no. De más está decir que en algunos casos cuando la azafata te mira la zona del bulto, te ilusionás y decís "esta vez se me hizo!", pero en general te llevás la decepción de tu vida.

En los aviones, por el check-in se sabe quién se sienta en cada asiento. Y así, sumado a un sensor de dos mangos como el de los autos, se puede poner un cartelito en las pantallas de todos los que no están abrochados y pararles la película hasta que no se abrochen. Y si la persona no está mirando nada (eso es fácil de detectar), poner en la pantalla grande los nombres de los herejes. Con esto, no solamente la vergüenza de quedar en evidencia, sino que también se le puede dar una variante extreme e incitar a los demás pasajeros a abuchearlos. Por ejemplo:


A ver si largan el telefonito y se ponen a laburar en esta idea che!

lunes, 29 de febrero de 2016

@77: Alemania y El Muro de Berlín

@77
Este probablemente yo sea el único que no lo sabía. Pero nunca se sabe.
Yo crecí con la idea de que había dos Alemanias (la Democrática y la Federal). Una era buena en fútbol y la otra no. Y que eran países separados físicamente por un muro.

Nunca reparé en el nombre "Muro de Berlín" (y no de Alemania)

Resulta que después de la Segunda Guerra, y como pasa siempre, los vencedores se repartieron el territorio alemán: Fracian, Inglaterra, EUU y Rusia.
Toda la parte Este de Alemania quedó en manos de Rusia donde instaló su régimen comunista y "fundó" la República Democrática Alemana (el nombre da risa)

Respecto de Berlín, al ser la capital, pero quedando en el Este, debería haber sido de Rusia. Pero acordaron dividirsela en 4 por su importancia como capital.

Entonces Berlín era una isla multinacional dentro del territorio ruso. La gente Berlinesa que quedó en la parte rusa se empezó a mandar para berlín del oeste en busca que mejores condiciones de vida. Y a los rusos no les gustó ni medio. Y contrauyeron el muro EN BERLIN solamente.

Con la caída del régimen Soviético, y en forma un poco desprolija, luego de protestas masivas, se los dejó pasar al oeste. Y ahí nomás salieron a la calle a darle con lo que tenían al muro y tirarlo abajo. Los guardias no hicieron nada y el muro cayó.