domingo, 26 de julio de 2015

ZI ZI ZI - Temazo

Aguantame, nomá, un minutito,
te voy a contar un problema:
yo tengo esposa e hijitos,
sus pancitas tengo que llenar,
me quieren echar si no pago,
debo cuatro meses,
¡No llego ni a palos!
Te juro soy buen argentino,
aquí no hay respiro... ¡es para llorar!

Chupete consulta a Antonito
que posa en Miami
con esa Shakira.
Sigue el dolor de los chicos,
que a los muertos tienen que enterrar.
Se hunde la luz, la paciencia,
el viaje es muy largo, y estallan cabezas.
Me cuesta dormir por las noches,
lo intento de día, y vuelvo a fracasar.
Y andan por ahí,
millones de dilemas:
mucho robo por aquí,
un secuestro por allá.
Y millones de tragedias:
muchos muertos por aquí,
un balazo por allá.
Voy a quedarme en el horno
de esta tierra, huérfana de amor.

Sí... sí... ya estoy con vos.
No... no... ¡ma qué se yo!
Sí... sí... sí... sí... ya estoy con vos.
¡Zi... zi... zi... zi... zi...zi!

Ladrones de Estados Unidos
comprando a nuestros dirigentes.
Acá el que no afana es boludo,
como sea ¡nos cogen igual!

No importa el esfuerzo que hagas,
nunca es suficiente:
sí, ahora soy taxista.
Acá tenés que irte a la mierda,
salir en la tele
o ganar el Mundial.

Pero... ¡por favor!
¡no me estás escuchando!
Un gobierno por aquí,
un milico por allá.
Así, nos están exprimiendo;
una marcha por aquí
un piquete más allá.

Acá el que no corre vuela
y te digo un poco más:
¡hoy estoy por reventar!
La única bandera es la miseria,
un vueltito por aquí,
un mangazo por allá...

Voy a quedarme en el horno
de esta tierra, huérfana de amor.

Sí... sí... ya estoy con vos.
No... no... ¡ma qué se yo!
Sí... sí... sí... sí... ya estoy con vos.
¡Zi... zi... zi... zi... zi...zi!

jueves, 9 de julio de 2015

Cuerdas que se Acuerdan

Estoy seguro de que si mirás para atrás, te va a encontrar con varios momentos de tu vida en los que tomaste una decisión o dos que cambiaron por completo el curso de tu vida. No estamos hablando de topper o adidas. Porque una u otra te habrían llevado de todas maneras al recreo del colegio. Estamos hablando de mirar ese momento en el que decidiste, por ejemplo, estudiar psicología y no medicina, y hoy, muchos años después, mirás y te es casi imposible imaginar qué sería de vos hoy, en un quirófano siendo médico.

Yo tuve también momentos de esos. Bastantes, a decir verdad. El primero, creo fue el día en que, gracias a un profesor de hitoria terrorista(?), decidí estudiar electrónica y no computación en la secundaria. Y hoy encuentro mi vida rodeado de resistores y chips. El día en que mirando el mar del puerto de Tel Aviv se me escribió en el horizonte nocturno y negro del Mediterráneo la frase "voy a escribir un libro". Y ya nada volvió a ser lo mismo.

Hoy, 9 de julio, hace dos años, agarré la guitarra de Dylan (no, no la de Bob; la de mi hijo :P) y empecé a boludear un poco. De repente me di cuenta de que, a diferencia de otras veces en mi pasado, que esta vez tenía paciencia para aprender a tocar un instrumento. Será que los años no vienen solos(?). O que cuando uno está más solo, no le pesan los años, o que cuando uno tiene años, quiere tocar solos... no se, fijate(?)

El primer tema que toqué fue Lola de los Kinks. 3 acordes. Pero pará.. te adelanto el final del post: ¡sigo siendo un queso eh! No creas que termina mostrando como toco a lo Steve Vai. No. Ni siquiera a lo Ciro Pertusi(?). Pero lo que sí: me cambió la vida. Fue un cruce que de no haber elegido seguir por ese camino, hoy mi vida sería algo completamente diferente.

No hay día que no toque la guitarra. Un ratito. Una canción. La que sea. Mía o de otros. Conocida o no tanto. Y la sensación de poder sacar como fruto de mis muñones manitos algo que suena similar al original, y cantar (finalmente en la vida perdí -totalmente- la vergüenza de cantar) produce un nivel de adrenalina que ninguna droga puede causar (¡me contaron eh!). Esa excitación de sentir el poder en algo tan primitivo y básico como sacudir las manos contra 6 hilos de metal! Es magia. Magia pura.

Yo hice todo al revés: empecé por la eléctrica y con púa, después tomé algunas pocas clases, luego descubrí la guitarra acústica y tuve mi primera Fender, y hasta me di el lujo de fogonear en el cumpleaños de unas amigas. Momento cumbre!

Hoy por hoy, cuando miro o escucho un tema de esos que ya pasaron 400 veces por mis oídos, los escucho de manera completamente diferente. Escucho las guitarras con otra percepción. Y por sobre todas las cosas, valoro tremendamente cosas que, al no saber tocar ningún instrumento, pensaba que eran así nomás. Hoy me doy cuenta de que por más mala que sea una banda, para tocar como tocan, hay que sentar el culo meses y meses practicando con muchísima fuerza de voluntad y deseo. Y eso no es poco. Eso habla mucho de una persona. De su perseverancia. De su fuerza de voluntad.
Cuando vos ves a un rockerito pelilargo, sucio y desaliñado que toca un solo de guitarra, ahora podés imaginarte que en vez de estar todo el día frente a la Wii, el chabón se peló literalmente los dedos para sacar ese solo así como lo toca.

Y ahora, lo que se viene: armar una banda. Ah si no.. bueno... claro... no se si me van a dejar tocar mucho la viola ahí, porque hay gente que se avivó antes que yo de empezar a tocar y me dejan así de chiquitito.... pero sin ese día en el que rasgueé ese LA feo y sucio de los Kinks, hoy no estaría por ir a ensayar a la sala de Hod Hasharon a la noche con la banda.



miércoles, 1 de julio de 2015

Digitalizame Esta

Ya pasaste tu agenda al calendario del smartphone
Ya pasaste tu libreta de direcciones al celular
Ya pasaste tus cassettes a CD y tus CD a mp3
Ya pasaste tus videos a DVD y a AVI
Ya pasaste tus fotos a JPG

Quiero ver como pasas tus libros a formato digital


viernes, 12 de junio de 2015

Aprendé, Manuel Wirtz!

Ya todo sabemos que Manuel Wirtz es un boludo, por esto y por esto.

Si se googlea a sí mismo, Manuel, sepa que hay gente copada como Julio Breshnev, Otrora cantante de Cosmpeticos, hoy cantante de la grossa banda Vetamadre, que, además, hizo la famosa "tanta gloria, tanto fútbol" de Quilmes, como dato extra y también conductor de la Rock and Pop, entre otras cosas.

Julio me contestó de manera copada un par de mensajes y me mandó los acordes de +simple, un viejo tema de Vetamadre que me encanta, del disco Vientre de 2006.

Grande Julito, así se hace.




jueves, 11 de junio de 2015

martes, 9 de junio de 2015

Un Recuerdo que es Casi un Infarto

Mi viejo, como mi tío paterno y como mi abuelo y si todo sale según las herencias, yo también, cardíacos desde la cuna.
Te diría que desde antes, ya que mientras me gestaba en el vientre materno, a mi viejo le dio un ataque al corazón.
Desde ese momento, medicación para toda la vida, y a cuidarse(?). Pero ¿cómo uno se puede cuidar siendo hincha de San Lorenzo?

Corre marzo de 1988. ¡Y cómo corre! Todavía faltaban 3 años para que el cuore le diga basta a mi viejo. Había tiempo para un par de domingos como este.
San Lorenzo pelea el torneo con la Lepra. Quedan pocas fechas para el final. Jugamos contra Banfield en cancha de ellos. Hasta los 40 del ST perdíamos 0-2. Desastre.
Según leo en internet hoy, la hinchada se fue. Quedaron 50 boludos (sic) en la popular.
Mi viejo escuchando el partido en su pieza, con el cafecito en esos pocillitos argentos que hoy no puedo entender. La cantidad de café que entra en ese pocillo es la cantiadad de café que suelo dejar porque se enfrió, en los cafés monumentales que tomo hoy en día.
Yo escuchaba el partido en mi pieza con el Toshiba que me pasó Ester.

Sobre el minuto 90, creo, descuenta Zacarías. Nervios. ¿Se podrá dar el milagro?
Descuento. Un minuto, dos, tres. El partido no se terminaba más. Por suerte. Parecía esos partidos del barrio en los que el referi quiere que empaten y hasta que el otro no hace un gol, se sigue jugando.

En una de esas, Chilvert, un joven arquero paraguayo que vino a parar a San Lorenzo y daba sus primeros pasos (y patadas fenomenales) en el fútbol argentino, a pedido de los que quedaron en la popular, se va para adelante y va a patear el que sería su primer tiro libre. Con el tiempo haría muchos goles por esa vía. Esta vez pegó en la barrera.

El descuento, guinessquico(?) llega a los 9 minutos y el turco Ahmed empata. 2-2.

Mi viejo y yo, impulsados por una conexión sanguínea incomprobable pero real, salimos expulsados de nuestras respectivas habitaciones para encontrarnos en el pasillo del depto de Pringles, a medio camino justo, donde estaba colgado ese cuadro histórico de la famila entera en Bariloche.
Gritamos, nos abrazamos y saltamos de tal manera que la Baba de abajo seguro pensó que el famoso fin del mundo había llegado. Mi vieja apareció de la nada a tratar de moderar las emociones. Le decía a mi viejo "Tranquilo, bueno, bueno, traquilo!" porque tenía prohibido emocionarse mucho. Ni por cosas tristes ni para cosas alegres. Pero qué va entender mi vieja, que encima era de Boca, sobre un empate de los camboyanos en el minuto 99(!!)

Acá queda el testimonio de alguien que encontré por ahí, que estuvo en la cancha ese día, que también para él, seguramente fue inolvidable.