jueves, 22 de febrero de 2007

Tos

Jorge tenía tos. Tos de esas que duelen en el pecho. Sufría.
Durante el día le dolía menos y al cabo de dos jornadas de sufrimiento pectoral se dio cuenta de que solamente le dolía al toser estado acostado. Algo debía haber ahí dentro que se estiraba al ponerse en posición horizontal y que le presionaba al toser.
Durante las horas de trabajo no tenía problemas -salvo la hora y media que se iba con la chica de las fotocopias al hotel alojamiento, pero el calavera no chillaba; tosía-.
La cosa fea empezaba a la noche.
Sabemos que el cuerpo humano es la única máquina que aprende sola, y a eso se lo llama instintos. Si se cae un pedacito de milanesa, enseguida cerramos las piernas para detener su caída, aunque eso implique manchar el pantalón de corderoy nuevo. Entonces Jorge se iba a dormir temeroso de toser durante su sueño, pero al poco tiempo descubrió que sin proponérselo, cada vez que tenía que toser, se incorporaba en su cama quedando sentado para toser y evitaba el dolor. No importaba cuán profundo fuese su sueño, algún mecanismo lo hacía doblarse-toser-acostarse.
La tos se prolongaba a lo largo de los días y no aflojaba. Jorge se soblaba, tosía, se doblaba, tosía... y finalmente una mañana descubrió que había desarrollado unos músculos abdominales que ningún gimnasio habían podido darle. De hecho lo descubrió la chica de las fotocopias, que se los acarició asombrada y encantada en el hotel alojamiento al mediodía.
Jorge, también asombrado, sonrió con malicia.
A partir de ese día, enpezó a tomar pastillas para la tos. Para tener tos.

3 comentarios:

Fodor Lobson dijo...

Jorge cabrón,
más te vale dejar esas pastillas antes de que te fajemos entre todos. No te vamos a permitir que tengas unos abdominales perfectos mientras te matás a asaditos, sin ni siquiera sufrir un gimnasio.
¡flotador como todos!

Gasper dijo...

Ahh, así es que era este Jorge el que tosía como un loco en la habitación de al lado y me desconcentraba.

(por suerte a la media hora se fue y pude seguir)

Cunilandia dijo...

Ahora...la chica de la fotocopiadora sólo pasaba los mediodías con este sujeto, porque dormir al lado de alguien así...te la regalo...