jueves, 12 de julio de 2007

Asesinos de Relojes

Vos, yo, él, ella. Todos tenemos a veces que llenar un hueco en el día en el que no encontramos lo que hacer.
Y ahí, inocentemente elegimos una sintaxis que de sutil no tiene nada.
Elegimos matar el tiempo.
Pedacito de frase: Matar el Tiempo.
Quién pudiera siquiera herirlo, al más cruel e invisible que pasa inevitablemente para todos, anunciando a cada paso el acercamiento de La Parca.
Tiempo, tic tac, tiempo, tic tac, tiempo...

3 comentarios:

Fodor Lobson dijo...

Su némesis lo tiene todo bien estudiado, don Ramiro. El lenguaje no es inocente, y ella sutilmente nos hace "matar el tiempo", "matarnos de la risa", "matarnos de hambre", "Mata Hari", "Matambre", "Mataderos", "La Matanza", Y si me apura, hasta la yerba "mate".
No es fácil su lucha, no.

gustavo dijo...

...y el tomate, la matemática, los más obvios matones, el materialismo dialéctico, la orden a colmarse: "colmate", pero la muerte tiene sus matices: Matisse es un caso.

Abraham Lapuerta dijo...

Paradójicamente, cuando "hacemos tiempo" es que deseamos que éste pase más rápido. Por lo tanto, también lo estamos matando.