lunes, 26 de noviembre de 2007

On stage

Apenas salió la banda al escenario y comenzaron los primeros acordes de la canción de apertura, empezaron las sorpresas. Cuatro palomas sobrevolaron en vuelo rasante la cabeza del cantante que, asustado, tuvo que dejar de cantar para reponerse y empezar de nuevo.
Cuando iban por el segundo tema, el guitarrista que se sacó el largo sobretodo negro al estilo Matrix, y cuando lo hizo, una larga tira de pañuelos anudados empezaron a salírsele de la manga sin parar, hasta que los plomos vinieron a ayudarlo y casi terminan los tres envueltos en un mar de tela.
El público, claro, pensaba que eran efectos especialmente preparados para el show y festejaba eufórico. Pero los músicos estaban desorientados.
Ni que hablar de cuando el bajista intentó salir corriendo hacia el sector del guitarrista (habían ensayados tocar espalda con espalda en el tercer tema) y vio que mientras sus piernas iban en esa dirección, la parte superior de su cuerpo se iba hacia el lado contrario del escenario y seguía tocando el bajo como si nada. ¡Espanto! Las dos partes se volvieron a unir y el bajista alzó sus manos para verificar que todo se había vuelto a conectar. La gente estallaba de felicidad.
Todo dejó de ser gracioso y excitante cuando el mismísimo tecladista desapareció. Estaba planeado que la luz se apagase en el escenario para que pudiesen acercar el Hammond y luego, cuando el gran foco blanco de luz apuntó hacia su sitio, el órgano esperaba solito sin nadie que tocase el solo.
La gente se empezó a mirar extrañada. Todo era demasiado sobrecargado. Cuatro integrantes de la banda habían sufrido ya perturbantes experiencias en el show, y el baterista se dijo a sí mismo en medio de temblores de miedo: "ahora debería ser mi turno". Cuando se disponía a marcar el clásico "un dos tres..." para dar inicio al quinto tema, se dio cuenta de todo: el gracioso encargado del catering le había jugado una broma pesada en venganza a que no le habían gustado sus sandwichitos de bondiola: había reemplazado los palillos de la batería por dos varitas mágicas. ¡El viejo truco de la batería!

2 comentarios:

Gasper dijo...

...y pensar que hay tantas bandas sonando y no "desaparecen".

Lapuerta dijo...

Sería igualmente confuso el que se suplante el órgano...