viernes, 26 de junio de 2009

El Aire No es Libre

Instalar cosas en la casa de uno, o arreglarlas, a veces es visto como algo "obvio". Pero no siempre lo es. A veces uno se topa con casas en las que hay que llamar a un arreglatutti para que cuelgue una repisa.
Entonces uno tiene que hacer cierta propaganda (aka autobombo) para recibir los créditos que se merece.
Siempre estoy tentado de hacer una lista con las cosas que hice en casa, desde instalar una cortina de 8 metros de largo hasta construir un tender interno con roldanas para los días de lluvia, pasando por -de más está decirlo- conexiones bidireccionales entre la computadora y los dos televisores, con control remoto incluido.

Y en este capítulo, el ventilador de techo.

Por razones que no voy a relatar -de por sí este post pinta para ser aburrido y de esa manera lo mataría definitivamente- en la pieza en la que escribo estas lineas me vi casi forzado a instalar un ventilador de techo.
Tenemos otro en la pieza de los grossitos, que es Whirpool. Recuerdo que el maestro me dio un serio consejo en aquella oportunidad, y el mensaje era "no compres cualquier cosa; solamente el whirpool". Y así fue. Y todo fue fantástico.
Empujado por el doble éxito que tuve al ayudar a un amigo a instalar dos ventiladores de techo en su casa, y al ver cómo han mejorado en cuanto a instalabilidad en estos últimos 6 años (casi no hay que hacer equilibrio para colgarlos y conectarlos, es mágico) pregunté cuánto habían salido esos ventiladores marca chupete con 10 años de garantía. 100 shekels, me dijeron. Una ganga. El whirpool ese, hoy, sale 600. Y todo tiene un porqué. Ya veremos.
Fui a comprarlo y oh sorpresa, no quedaba ni uno. Tenían en stock uno de 5 aspas en vez de 4, y salía 160. ¡Y dale!, le dije, y me lo llevé.
Lo instalé en unas dos horas y media.
Tuve las siguientes diferencias, comparando con el éxito obtenido la semana pasada en lo de mi amigo:
Primero: la luz que trae, que se enciende con una cadenita, se encendió para nunca más apagarse. La cadenita espichó. Empecé a pensar que no es tan malo porque si uno quiere estar fresquito, es lindo también mirar alrededor, y para eso hace falta luz. Y no importa que sean las 12 del mediodía y entre un sol radiante por la ventana; esos empleados de la compañía de electricidad también tienen derecho a un sueldo.
Segundo: se tambaleaba. Increíble, pero el de mi amigo, que también lo instalé yo, estaba más firme que Chavez en Venezuela. Y a este que te digo yo, se lo veía dudar entre este y oeste como un indeciso. Y me dije: buenísimo! Así llega hasta toooodos los rincones de la pieza. Porque bien se sabe que los ventiladores de techo son muy direccionales y, para que negarlo, si no nos sentamos abajito del mismo, no sentimos ni un soplido. Y el que dice que sí, miente.

Bueno, con ese panorama y mi modo findesemanero de "a mal tiempo buena cara", estaba dispuesto a sentarme a escribir un post sobre las vainillas al fresquete de mi nueva criatura, cuando vino la gota que rebalsó el frasquito de paratropina (qué grosso haber escrito fresquete y frasquito en una misma oración).
No tira viento. Eso.
Pero claro, tontín! No te acordás de lo que te dijo el vendedor, que tiene velocidad en los dos sentidos, para que en invierno -se sabe que el aire caliente sube- lo hagas girar al revés, empujando aire desde abajo hacia arriba, obligando a las nubes de aire caliente a escaparse para los costados e ir a calentar a los mortales que esperan abajo rodeados de pingüinos.
Es cierto que psicológicamente a uno le da miedo prender el ventilador en invierno aunque la física de Newton lo respalde. Ver a un ventilador girar en invierno, da frío. Y punto.
Entonces subí a la escalera -me olvidé de decir que durante la instalación, y debido a la cantidad enorme de tornillitos y mierditas que tiene el aparato ese, subí y bajé tantas veces la escalera que creo que si pusiesen todos los escalones juntos, llegaría de acá hasta Berisso- y me dispuse a buscar el switch para cambiar el sentido de giro del coso este. Lo encontré, lo cambié, y como en la propaganda de Team, me disponía a disfrutar de mi bien ganado aire, luego de mis papas fritas, secas, saladas, pastosas.
Y creo que por el tono de la redacción ya se imaginan lo que pasó: el maldito mader faquer ventilador, no tira aire. Nada, Qué ni tira... ni siquiera se le cae. Nada de nada. Ponés un papelito y ni siquiera se mueve. Es como si estuviese separado de vos por un techo de vidrio. Gira y gira al pedo como tachero en Morón.

Y así estoy, quemando todas mis carpetas de la universidad que me han mentido, porque este que te digo yo, que da vueltas y no tira aire, no está en ningún libro. Me mintieron mal. Newton, Faraday, Y el turro de Chama y la Chernisky. Física las pelotas. Hay que empezar todo de nuevo.

5 comentarios:

Mariana dijo...

Al final, no sos Dioz...

Zorro Viejo dijo...

es un buen momento para poner Ventilator Blues e instalar el whirpool ese que hoy, sale 600 shekels.

jota dijo...

que tiene que ver faraday con la dinamica de fluidos? El concejo de alguien que no sabe nada es: torcele las paletas. a menos que sean de madera claro.

Josi dijo...

y si... son de madera :(

tornes dijo...

El aire en China es menos denso...
Instalar un ventilador tiene sus vueltas: ¿está suficientemente separado del techo? Además, una oscilación, por pequeña que sea, le quita fuerza al giro, como diría Fito Páez.