miércoles, 25 de octubre de 2006

Dos Casos

Dos casamientos. Julián y Mariela por un lado. Eliana y Víctor por el otro.
Dos Disc Jockeys. Los dos se llaman Cristian. Los dos tienen veitiocho años y casi la misma discoteca. A veces se encuentran y se pasan copias de compilados a los que llaman "matadores" para poner en los casamientos durante los quince minutos que les demora comer. El resto de la fiesta están midiendo el pulso a la pista de baile sin descanso. El ritmo no debe decaer. Y si decae, entonces la emoción tiene que venir a ocupar el lugar.
Julián y Mariela se casan la misma noche que Eliana y Víctor.
Más o menos a las tres de la mañana, el destino o la conexión que dan los años de profesión hacen que Cristian y Cristian elijan el mismo compacto para musicalizar la fiesta. Mientras suenan los últimos acordes del tema anterior, Cristian y Cristian eligen cuál va a ser el tema que suene de ese compilado de Sheena Easton. El clima es similar en ambos salones.
Cristian se decide por "9 to 5" y mientras suena el saxo con su archiclásico "puapauapapa parabá...", los tíos mayorcitos se incorporan para sumarse a la pista, las parejas abandonan el baile sueltos para tomarse de las manos y cinturas en ese tango-rítmico típico de casamiento.
Cristian en cambio mira con una pizca de picardía y decide sorprender y apuesta fuerte con "Strut" (que en castellano se conocía como "Contoneo"). El público que llena la pista siente que alguna amarra se le suelta con esa canción. Esos tamborcetes o timbales (Cristian nunca supo a decir verdad) dictan órdenes imposibles de desobedecer. Son casi diabólicos. O satánicos. Todos empiezan a preguntarse "qué es esto?, qué es esto?" y están seguros de estar frente a una novedad en el mundo de la música. Se sacuden, descontrolan, hacen quiebres, pierden el miedo al ridículo y la fiesta estalla llegando a su pico.
Cristian había ganado.

7 comentarios:

Absurda dijo...

También habría que ver qué servían para beber en cada fiesta, y cuanto.
De todos modos, siempre voto por los tambores y timbales, antes que por el saxo (en esos contextos, claro). Como dijera mi hijo: "mamá, por qué siempre que aparece una mujer sexy, o una escena hot ponen música de saxo?"

Carpe diem dijo...

Absurda y efímera esboza aquí un buen punto, no debe dejarse de lado la influencia de Baco. Porque yo creo que sin alcohol encima prefiero Morning train, el estribillo no sólo es espantosamente pegadizo, sino que también provoca involuntarios espasmos corporales que lo llevan a uno a bailar, quiera o no. En fin...

Ary dijo...

La verdá que hoy venia de lo mas amargado en el subte y estaban unos brasileros dale que dale con los tambores, para colmo me dolía la cabeza, asi que me alejé lo maximo, pero los tipos se acercaron donde yo estaba, y le empezaron a dar al chiqui pumba, les mire las caras y se estaban divirtiendo y además tenían un saxo! Maravilloso, me bajé con una sonrisa.

Cuni dijo...

Y después de los timbales viene "el apriete" con "Almost over you".

Mariana dijo...

Me pregunto por qué no habrán contratado a ese dj todos los que me invitaron a sus fiestas de casamiento?

Ramiro dijo...

Me parece que más que pisar los treinta, acá casi todos los pisoteamos!

Dicho con cariño, claro.

Antipátika dijo...

ayyyyy, contás cuentos antes de dormir?