lunes, 20 de noviembre de 2006

Confusión Celular

Hace algunos años, cuando el celular no era algo que llevaba hasta el recolector de basura o el cartonero Báez (no confundir con Fito Páez, que cirujea discos) se producían hechos extraños: una persona iba vociferando por la calle (por alguna razón lo hacían a volumen más alto que el que normalmente habrían usado si la persona hubiese estado frente a ellos) y después de una rápida observación, veíamos la mano sobre la oreja como si estuviese escuchando un partido de fútbol con una portátil, y enseguida entendíamos que estaba hablando con un teléfono móvil. Bueno... no. Estaba hablando con alguna persona, USANDO el teléfono móvil. Es que era tal el entusiasmo que parecía que le hablaba más al aparato que al amigo del otro lado, que -acaso- podía ser también un aparato, pero ese ya es otro cantar.

Entonces surgieron las ¿bromas? de Tinelli haciendo como que le hablaba a un pelirrojo por la calle al grito de "¡Qué hacés colorado!" y cuando la víctima se daba vuelta, veía al petiso pelado tinelliesco con su mano en la oreja y entendía que había sido víctima de una confusión (jamás se enteraba de que era una broma, y -sinceramente- no entiendo cómo nosotros pensábamos que sí lo era).

También hablé alguna vez del robo del "tono" que nos hizo el celular, y que ya no escuchamos el clásico "tuuuuuu" antes de marcar.

Pero ahora con los auriculares bluetooth minúsculos que se cuelgan literalmente de la oreja, dejando la posibilidad de tener el aparato en el bolsillo, ya ni la mano hay que llevarse a la oreja. Una persona puede tranquilamente hablar por celular mientras una mano reposa en el bolsillo y con la otra... no sé... se saca un moco, por decir algo.
Los malentendidos pueden llegar a multiplicarse, al punto tal que si alguien le dice a su amigo a través de ese aparatito algo como "¡pelotudo, salí de ahí!" y no se da cuenta que delante suyo en la cola del supermercado hay un patovica comprando Gatorade, puede llegar a pasar un mal momento, incluyendo el tener que tragarse por la boca -en el mejor de los casos- el auricularcito.
Así que cuidado con el progreso, que a veces atropella.

9 comentarios:

cenicienta dijo...

Muy original!
Aunque yo creo que nadie habla a traves de esos cositos en las orejas, solo es un aro raro, onda futuristica.

absurda dijo...

Lo que aterra es esta desesperación de estar comunicados siempre que, como resultado acarrea cada vez más incomunicación...

Luciana dijo...

Tengo una anécdota sobre celulares y malentendidos... Tengan paciencia que ya la postearé.
Beso

Ramiro dijo...

Cenicienta:
Futurística para la cenicienta, pero yo veo cada vez más!
Bienvenida a ABC.

Absurda:
Nunca mejor expresado.

luciana:
tengo paciencia hasta tres timbrazos. Después atiende el contestador. :P

Mariana dijo...

Totalmente de acuerdo con Absurda, todavía no tengo teléfono celular. El otro día me dejaron al cuidado de uno y tuve que pasar la posta porque no sé ni como se atienden, todo el mundo me reclama que tenga uno, pero yo todavía me resisto. A mi sí que me atropella el progreso.
Saludos.

Patto dijo...

No entiendo a la gente que se vanagloria de no usar teléfonos celulares.

Tampoco entiendo a la gente que se gasta un sueldo completo en un teléfono celular.

Pero lo que sí entendí fue el comentario del patovica comprando gatorade, jajajajaj buenísimooo!

Cuni dijo...

Con ése apartejo me he comido varios chascos y he lleguado a pensar: "Uh, otro loco que habla solo como yo". Saludos

Gasper dijo...

Siglo XXI, en mis recorridas por las distintas calles de la ciudad veo a muchas personas hablando en voz alta y gesticulando con sus manos como si "el otro" lo pudiera ver.
Lo peor es que no tienen estos modernosos aparatitos en sus oídos, ni tampoco un celular común y corriente entre sus manos.

Ramiro dijo...

¿el celular será la legitimación de los locos?

¿A nadie le da la sensación de que mediante esos auricularcitos reciben instrucciones del más allá y actúan como robots?

¡ojo eh!