viernes, 18 de enero de 2008

Infecciones

Cuando a uno le duele el oido suele sentir puntadas.
Si uno se deja llevar por la imaginación y trata de poner un microscopio en el castigado órgano de audición, puede suponer cada una de esas puntadas son consecuencia de una patada o mordisco que uno de esos feos microbios -que siempre tienen dientes filosos en las propagandas de remedios- le propinan a nuestro tímpano o a la trompa de Eustaquio (no, señora profesora de biología, no vaya a creer que lo que me enseñó allá en la secundaria me quedó grabado en la memoria como un buen aprendizaje; google baby google).
Pero volviendo al oido, que es junto al de dientes y muelas uno de los dolores más feos, que suelen paralizarnos sin dejar lugar para otro pensamiento, suele ocurrir que por momentos no nos duele. Y de pronto el mundo se restituye a sus carriles normales. Y nos hacemos los que no pasa nada. Hasta que otro mordisco o patada del microbio nos devuelven a nuestra triste realidad.
Ramiro viene a proponer algo que nos equilibre en la castigada balanza del mal: cada vez que el dolor cese, aunqeu sea por un minuto o dos, imaginar que las moleculitas del antibiótico que estamos tomando junto con los glóbulos blancos, rodean al maldito microbio dientudo y lo recontracagan a patadas.
No creo que nos curemos más rápido, pero la venganza se sirve en un plato frío. O algo así.

5 comentarios:

Fodor Lobson dijo...

¿se pusieron de acuerdo Carpe y usted? ¿o es una coincidencia de aquellas?

Ramiro dijo...

somos miembros activos del S.B.T.C (sindicato de bloggers con temas en comun)

únase, antes de que lo acusen de plagio!

Alejo dijo...

...oido, que es junto al de dientes y muelas uno de los dolores más feos...

que suerte tenes pibe, si esos son los dolores mas feos que te aquejan

saludos

Poliss dijo...

That nibbler is so sweet...
Y si, siempre me imagino que muchas personitas o cositos pequeños conforman el mundo en el que vivimos...
Cuando me enojo con alguien, un monton de señoritos le pegan al receptor de mi odio frente a mis ojos, pero nadie mas puede verlos...
Muy bueno el blog, espero no joder por pasar...y cuando quieras pasate pr lo mio...

Carpe diem dijo...

Oh sí... tal cual. Y lo siento en muela propia. El jueves casi me aniquilan esos malditos microbios. Ahora San Amoxilina les está aplicando la Ley del Talión: ojo por ojo y muela por muela.