jueves, 3 de septiembre de 2009

Alcohol Nada Anónimo

Los licores de gustos espesos me gustan desde chico. Peters, eso es a lo que me refiero. Chocolate, dulce de leche, casi en exclusividad.
Recuerdo que mi madre empezó a pensar que mi camino de alcohólico estaba predestinado y discutía conmigo al respecto. Qué ilusa.
Luego de años de haber olvidado que me gustan con locura he vuelto a las andadas gracias a un regalo de cumpleaños. Y ahora, que ostento el título de ingeniero, no puedo evitar mejorar las cosas que hacemos a diario con el toque de la efectividad que caracteriza a mi profesión.
Cuando uno se sirve un licor de dulce de leche en una de esas copitas delicadas y pequeñas, la cosa no funciona: uno toma una moderada cantidad, y otro tanto equivalente queda pegado en las paredes del vasito desperdiciando parte del exquisito brebaje. O, claro, también tienen la opción de empezar a lengüetar hacia adentro como si fuesen el gato Michifuz. Pero queda feo.
Así que me cansé, y estando en el dominio de mi propio reino, decidí que desde ayer, el licor de dulce de leche, lo tomo directamente de la botella. Así, de una. Y que la vengan a buscar si tienen aguante. Eso sí, ante el temor de ser descubierto, claro, le pongo la clásica bolsita de papel madera. No sea cosa de dar un mal ejemplo.


4 comentarios:

SIL dijo...

Esaaaa, a tomar del pico!!!!
Cuando era chica, mis viejos siempre tenian algunos de esos licores...y tambien solia tomar del pico y a escondidas.
Ahora tomo del pico, y a escondidas....yogur bebible descremado...algo no esta bien....

Gusty dijo...

Soy devoto del Tia Maria.

tornes dijo...

¿Cómo pega el licor de dulce de leche?
¿Está más cerca de la embriaguez de un pinot noir, o de una mamúa de tetra?

Cachito dijo...

Empiezan tomando del pico y terminan tomando del...andá saber.