lunes, 20 de junio de 2016

Una Frase Bastante Grossa

Me crucé con un libro interesante, quizás medio barateli, pero interesante de todas formas, sobre gente que hace terapia. Similar a la serie "In Treatment", en la que ves la sesión y punto. Estos son una serie de casos contados por el mismo analista. Un tal Rolón, que seguro ustedes conocen porque dice tener un programa de televisión. Yo no lo juno.

La cosa es que dijo una frase reversible que me pareció de suma utilidad. Quizás ya haya 400 memes en las redes sociales con eso y yo, dormido, nunca presto atención a esas cosas (salvo que sea del viejo garca :P).

El tipo decía que una máxima de los analistas es "Lo que no se pone en palabras, se pone en acto".

Dejé un renglón para que cada uno piense lo que se le de la gana sobre esa frase. Pero bueno, como este es mi blog, ahora viene lo que yo pensé :)

Es una frase reversible porque tiene dos usos. Cuando tenés que hacer, y cuando no.

Me voy a remontar a mis 16 ó 17 años. Creo. No recuerdo bien. Un asunto de corazones me tenía muy angustiado. Obviamente porque no se daba como yo quería y la chica en cuestión no me daba bola o algo así (me hago el que no me acuerdo y no doy precisiones pero en realidad me acuerdo de todo. Es para que nadie que me conozca ate cabos, je).
Y yo andaba pateando tachos por la ciudad, con bronca, tristeza. No era simplemente que no me daba bola Era un tema complicado. Y dejo acá los detalles porque no importan (¡en serio!).
Así que cuando la angustia ya me estaba asfixiando, un día, caminando por Flores/ta rumbo a una heladería Tucán que estaba en la esquina de Avellaneda y Concordia, me puse a hablar solo, en voz alta, como los locos; mientras caminaba. La presión hizo que las palabras se me saliesen de adentro y tomaran volumen. Y no me detuve. Me importo un pito lo que pensase alguien al pasar. Y me hice preguntas y me contesté, y me cuestioné, me increpé, como si fuese otra persona. Y me alivié. Entendí. ¡Finalmente entendí! Como si fuese una fracción complicadísima tipo 3454/7984 que cuando la simplificás, te queda 5/7. Una papa. Me di cuenta de cuales eran mis opciones REALES de acción, elegí una, y me dejé de joder.
Usé un sentido de la frase: lo que no pude poner en actos, lo puse en palabras. No lo ponía en actos porque no me animaba o porque no me convenía o porque no lo quería en verdad. No importa ahora. Y me salvé. Mi angustia desapareció.

Ahora viene la otra parte.
Existen momentos en los que algo te pasa. Querés algo con todas tus fuerzas. Te das manija y manija y nada. No te movés de donde estás. Entonces ahí te tenés que dejar de joder y hacerlo.
Yo tengo un reloj en la pared de casa que no tiene agujas., Alguna vez se rompió y le saqué el mecanismo. No lo pude arreglar y teniéndolo ahí desarmado tuve una idea: le escribí en el medio de los números la frase "No me mires a mí. Hacelo!". Esto es igual. Si vos pensás que querés tal cosa, entonces ponete las pelotas y hacelo. No le des tantas vueltas. Y si no lo hacés, y le das tantas vueltas, entonces será que no lo querés tanto y que lo que tenés que hacer es dar vuelta otra vez la frase y hablarlo. Porque lo que no se pone en palabras, se pone en actos. Pero si algo no lo pusiste en actos, entonces ponelo en palabras. Escuchándote a vos mismo, vas a ver que quizás te sonás hasta bastante pelotudo y ahí vas a encontrar las razones por las cuales no hiciste nada. Y casi seguro es porque no te convenía de verdad, o porque en realidad no lo querías.

O lo hablás, o lo hacés.
Decidite.


1 comentario:

Juan Lucas Pezzino dijo...

Tal cual Josi! My bueno lo ZEN suyo!