viernes, 12 de septiembre de 2008

El Misterio del Ruidito - Parte 2

Ramiro ya no podía concentrarse. Iba por la autopista a unos cien por hora y mientras manejaba con la mano izquierda, con la derecha manoteaba todos los plásticos del auto: las aletas de salida del aire acondicionado, la cajita del CD que escuchaba (la levantó de su lugar 4 veces porque no podía creer que no fuese eso), el encendedor aun sin estrenar, la guantera, su contenido (lo revoleó todo para el asiento trasero)(no confundir con meterselo en el culo), el cenicero impecable todavía, las perillas de comando, el llavero. Nada. El zrrm zrrmm seguía firme como rulo de estatua.
Ante la deseperación se estiró para llegar a la salida del aire acondicionado que está pegada a la puerta derecha. El oido no engañaba y estaba seguro de saber que de ahí provenía el enemigo. El movimiento elástico le hizo saber que sus brazos son más cortos que el ancho del auto y giró sin querer el volante mientras casi perdía visión de la ruta. Es más, Ramiro jura que vio pasar a La Parca al trote pero que al enderezar el auto se escondió detrás del caño de escape.
Decidió prender de nuevo la música para distraerse y Peter Gabriel intentaba con "I don't Remember". O al menos eso es lo que Ramiro recuerda.
De pronto tuvo la idea del siglo. O a la vista de los resultados podríamos decir que apenas fue la idea de la semana. Pensó que quizás el plástico maldito funcionaba como la rodilla humana: se golpea, se estropea; se golpea de nuevo, se arregla. Entonces empezó a buscar la forma de sacudir al grillo oculto.
Bajó de la autopista y encaró decidido a cuanto lomo de burro, cuneta y bache posible. También le apuntó a un canillita pero pensó en los trámites con el seguro y volanteó a tiempo.
El auto se sacudió de lo lindo y también de lo feo. Algo el en baúl protestó haciendo escándalo metaloso. Hasta Peter Gabriel empezó a tartamudear en el CD y salteó directo a Games Without Frontiers.
Ramiro cabeceó el espejito en un combinado de cuneta y "voy a ver si es el vidrio de la puerta del acompañante". Ahí se calmó y dejó de intentar encontrarlo. Había llegado a destino y podría olvidarse por unas horas del ruido insoportable. Pero esto no iba a terminar así. Mañana iba a ser otro día.

Continuará...

4 comentarios:

Mariana Kasner dijo...

Felicitaciones por tu blog!!!!
Pasaré a leerte más seguido...

Éxtitos!
Marian

http://puntadafina.blogspot.com

tornes dijo...

Los automóviles, generalmente, disponen de un motor que emite cierta vibración acompañada de un zumbido, sobre todo cuando se encuentra funcionando.

Psicologa con problemas dijo...

muy bueno el blog,
admiro la capacidad para postear TODOS los dias!!!
la TucuMAla

Ramiro dijo...

Abecedarios, la sana costumbre.

:)